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Mensajes con huella: nuestro blog y sus receptores
por Daniel Schvartzman / 24 de Noviembre de 2009

El objetivo de un blog, y de cualquier página web en realidad, es lanzar un mensaje y que éste sea visible a la mayor cantidad de gente posible. Sin embargo, debemos ser conscientes de que el éxito del blog, tanto en lo referente a la calidad del contenido como a su visibilidad, dependerá de la capacidad de dejar una huella en el lector. Un mensaje tendrá un mayor impacto en determinadas personas que en otras. Por lo tanto, el primer paso es saber a quién queremos dirigirnos y desarrollar el blog en función de ese parámetro. La mejor forma de empezar, en este sentido, es elegir la temática más apropiada.

‘No hay nada en el mundo tan bueno que alguien, en alguna parte, no lo desprecie’. En el caso de Internet, el problema no es el desprecio hacia un mensaje, sino el ignorarlo. El receptor pasivo de los tradicionales medios de comunicación (prensa, televisión, radio) se ha convertido en un usuario con capacidad de decisión, con poco tiempo y poca paciencia. Sólo elige ser receptor de aquello que le interesa o que cree que le puede aportar algún beneficio.

Cada página con su receptor

Es, además, un receptor mucho más preparado a la hora de diferenciar los productos relevantes y de calidad, de los innecesarios o engañosos. Es un receptor escéptico ante cualquier producto nuevo y del que es necesario ganarse su confianza. Aún así, está también abierto a las novedades y preparado para escuchar nuevas ofertas, aunque sea desde esa perspectiva escéptica.

Por lo tanto, es imprescindible tener muy claro cuál es el interés de nuestra oferta, ya sea un artículo, un producto o un servicio, en relación al público objetivo al que va dirigido. A este respecto, un mensaje es tanto más eficiente cuanto más específico, claro y útil sea.

Menos es más

Por ejemplo, podemos intentar lanzar un mensaje general a todo el espectro de la población, pero lo cierto es que al hacerlo nuestro mensaje será más general (menos específico), más ambiguo (menos claro) y más abstracto (menos útil). Sin embargo, al enfocar el mensaje a un público objetivo concreto, incluso si supone un porcentaje pequeño de la población total, el mensaje calará mucho más en los receptores y tendrá, por tanto, una mayor eficacia.

En el primer caso, aún intentando llegar al total de la población, afectaremos a un porcentaje pequeño del mismo. En el segundo, llegaremos a un gran porcentaje del público objetivo, alcanzando posiblemente a un mayor número de usuarios que al intentar lanzar el mensaje al conjunto total de la población. Y ese público puede seguir creciendo, de manera orgánica y natural.

El primer paso: elegir el tema

La elaboración de un blog cubre dos objetivos: servir como medio de comunicación y como herramienta para generar tráfico. Estos objetivos no son en ningún caso excluyentes, y de hecho deben complementarse: el buen desarrollo de uno afecta al éxito del otro.

Claro está, la única forma de hacer visible algo es que exista primero. Por lo tanto, debemos hacer un esfuerzo inicial para generar un blog de calidad. A este respecto, debemos analizar primero y elegir la temática que más convenga a nuestros propósitos y, sobre todo, a nuestras capacidades. Escribiremos mejor y cosas más interesantes sobre temas que dominemos, lo que en última instancia contribuirá a captar más usuarios, fidelizarlos a nuestra página y generar así un mayor volumen de tráfico.



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