Todos sabemos que si se pudiera observar Internet desde un punto imaginario colocado alto en el infinito descubriríamos que básicamente se trata de un complejo entramado de sites, blogs, redes sociales y demás, perfectamente interconectados.
Nadie puede negar ya que la consolidación de Internet, la web 2.0, y la digitalización generalizada conforman una revolución comunicacional sin precedentes. A primera vista, puede parecer que este cambio afecta solamente a la forma en que se llevan a cabo las comunicaciones. Sin embargo, este cambio en la forma implica, inevitablemente, un cambio también en el fondo; es decir, en los propios mensajes y, de hecho, en todos los componentes de la comunicación, desde el emisor y el canal, hasta el propio receptor.
El objetivo de un blog, y de cualquier página web en realidad, es lanzar un mensaje y que éste sea visible a la mayor cantidad de gente posible. Sin embargo, debemos ser conscientes de que el éxito del blog, tanto en lo referente a la calidad del contenido como a su visibilidad, dependerá de la capacidad de dejar una huella en el lector. Un mensaje tendrá un mayor impacto en determinadas personas que en otras. Por lo tanto, el primer paso es saber a quién queremos dirigirnos y desarrollar el blog en función de ese parámetro. La mejor forma de empezar, en este sentido, es elegir la temática más apropiada.


